Qué hace una chica como tú…

“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”

Samuel Beckett – Escritor irlandés – 1906-1989. – Premio Nobel de Literatura 1969.

Él siempre me dijo que mi exigencia era la clave de mi personalidad. Siempre me repetía que lo importante de las conversaciones son los silencios. Una vez comentó que había nacido para ser jefe. Otra vez me pidió un consejo amoroso. En una ocasión me invitó a cenar. Y casi cada día desde nuestro primer encuentro mantiene la certeza de que la vida te sorprende a cada paso que das. Según él, sólo debemos estar atentos a las señales.

Ayer estuve en la concentración de la Selección Española en Las Rozas y un compañero de RNE y yo nos pusimos a hablar de la radio. Entonces, ocurrió. Aparecieron las señales y la vida me sorprendió. Les contaré la historia de la radio; de nuestra radio.

Verano 2006. Servicios informativos de RNE.

Llegué la última, como siempre, y por supuesto ya nadie me esperaba. En la mesa del centro de la redacción, había cuatro o cinco ordenadores colocados en posición circular, de manera que cada uno de los redactores que allí trabajaban se veían la cara sin necesidad de girar todo el cuerpo o levantarse de la silla. Cuando observé tal disposición, recuerdo que mi pensamiento fue que en aquella mesa debía de cocerse el plato fuerte cada día. Todos eran bastante mayores, sin embargo ocupando dos puestos de aquella extraña mesa había dos personas más jóvenes y, porqué no decirlo, más sonrientes que el resto. Sus nombres, según descubrí después, eran Susana y Aitor.

Ella era alta y muy guapa, lista e inteligente, reía a carcajadas en cuanto tenía la oportunidad y siempre quiso ser periodista. Él, llevaba chanclas de piscina y pantalones cortos; su pelo moreno estaba despeinado y sucio, también era listo e inteligente, y aunque reía menos, cuando lo hacía retumbaban las paredes. 

Me senté en otra isleta de mesas donde se desarrollaban las labores de “Internacional” y rápidamente me explicaron cómo estaban repartidos los becarios por las diferentes secciones de la redacción. Aitor y Susi estaban en “Edición”. Resumiendo, eran los becarios jefes.

Susana Prieto no descansó ni un sólo día de aquel verano. Editó todos los boletines e informativos que le pidieron, escribió entradillas a tantas crónicas que resultaría imposible contar; e incluso alguna vez hicimos juntas uno de esos “boletos” que ustedes escuchan por la radio a las horas en punto cuando van en sus coches. Sí, sí, no se hagan los despistados, esos boletines veraniegos en los que las voces son tan becarias como tímidas; tranquilos, me consta que sintonizaban otra emisora en cuanto escuchaban nuestras vocecillas, y están perdonados 😉

Aitor R. Sagarduy trabajaba menos, no les voy a engañar; sin embargo él siempre estaba dispuesto a ir a por el café. No sé en que momento nos hicimos amigos, pero seguramente la gracia que le hizo que yo me cayese en una alcantarilla tuvo algo que ver. ¿Quién sabe? Normalmente le llamábamos Sinatra porque su voz nos tenía fascinados. Hablábamos de muchas cosas trascendentes y otras que no lo eran tanto, pero siempre terminábamos callados, cómo si la última palabra no la tuviésemos ninguno de los dos. 

Susi ponía la cordura en esta locura de amistad. Ella siempre fue nuestro vínculo con la más absoluta realidad. Ella era quién cuidaba de nosotros y de nuestras ilusiones. Creo que las cuidó tanto que se llevó algunas de ellas cuando se marchó para siempre. Y Aitor y yo nunca volvimos a ser los mismos. 

Los días del verano fueron pasando y cuando todavía hacía calor y la Selección de Baloncesto ganó el Mundial le conté a Aitor las cosas más sorprendentes que me habían pasado en la vida. Para que se hagan una idea rápida…; le dije que un día un Presidente del Gobierno me salvó de una trágica caída por unas escaleras traicioneras. Le conté cómo descubrí lo que esperaban los personajes de la obra de SAMUEL BECKETT, Esperando a Godot. Le expliqué porqué me gustaban las canciones de SABINA… Y él sólo se limitó a exponer las razones por las cuales siempre íbamos a ser amigos. Nunca prometió nada, pero jamás ha faltado a su palabra. Siempre estuvo a la altura, es más, superó con creces los listones de todas las amistades conocidas. Fue un poeta desde el día que nació y sin saberlo comenzó a caminar hacia un destino que cambiaría nuestras vidas.

Un concierto más tarde, cuatro noches por los bares madrileños, tres paseos por la sierra y miles de conversaciones silenciosas después, aquel verano terminó. RNE se acabó para nosotros y aunque arreglaran aquella alcantarilla y los estudios no se hayan movido de sitio, yo jamás he vuelto a pisar esos pasillos. 

El día que Susana murió, Aitor llamó a mi casa para fundirse con mis lágrimas en un silencio eterno. 

Esta fue la historia de nuestra radio. Nunca dimos una noticia importante, pero sentamos las bases de nuestra capacidad de reponernos a cada fracaso. Es cierto que la vida nos ha sorprendido muchas veces, algunas para mal, pero Aitor siempre viaja con LOQUILLO en su Cadillac Solitario y sigue preguntándose como montarme una “tragicomedia” en una calle cualquiera. Siguen ocurriéndonos cosas fascinantes y creo que nunca hemos dejado de confiar en los guiños que a veces te hace la vida. Como aquel día en Barcelona en el Café de las palabras, dónde fuimos conscientes del verdadero teatro de lo absurdo.

Quizás aún se pregunte que hace una chica cómo yo en un sitio cómo este, pero yo sé que tenemos más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarnos de un tajo las venas; más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena…

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Carol**

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6 pensamientos en “Qué hace una chica como tú…

  1. Reblogueó esto en gafasparamujeresy comentado:
    Hace unos días me encontré este post.
    La palabra emocionado se queda corto para describir lo que sentí en aquel momento.
    Quería compartirlo con vosotros, con la intención de que vierais el poder de una palabras, de unos recuerdos. De unas sensaciones que parecen lejanas, distantes, pero que en el fondo están dentro de uno.
    Gracias Caroline.Eres un ser mágico, fantasioso, impredecible, incontrolable , un ser fabuloso que un día conocí en una redacción de una radio y que desde ese instante me has acompañado.Aveces sin saberlo tú, otras sin saberlo yo, pero desde entonces hemos quedado unidos para siempre.
    Compartimos paseos, risas, cafés, confesiones, diversiones, compartimos parte de nuestra vida y nunca hemos dejado de hacerlo.
    Sorpresas como las de la semana pasada donde me doy cuenta de lo importante que es SENTIR lo que hacemos en nuestra vida, aprecio el camino recorrido hasta hoy. Y por supuesto tengo esperanzas en el camino que empieza hoy.
    Eres vida, pura vida. Eres de esas personas que con estar ya ESTÁ.

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